Pastel de Polenta con pesto sin colesterol ni lactosa

¡Qué calor, qué calor!

Pero gracias al aire acondicionado, tan fresquita en casa, he decidido ponerme a cocinar porque quedarme tumbada en el sofá no es mi deporte favorito, la verdad, así que… ¡delantal y  manos a los fogones!

Esta vez probamos algo distinto, poco común en nuestra cocina, aunque muy típico en países que rodean el mar Adriático, el sur de Francia o de América, se trata de la polenta. Se trata de una sémola de maíz y puede ser utilizada para sopas, frituras (tipo croquetas o patatas fritas), cremas, pasteles, “pan”… infinitas utilidades, dulces y saladas, para todos los gustos y colores.

Pastel de polenta 2

Al igual que el trigo o el arroz, se trata de un cereal, es por ello que se le puede dar un uso tan variado, pero en estos días tan calurosos os recomiendo no abusar (difícil resistirse a tal tentación) y acompañarla de ensalada o de berenjenas a la parrilla, ya que al ser un carbohidrato da mucha energía y si quieres superar con éxito la operación bikini, debes comer “con cabeza” (recordar que aunque estéis intentando no engordar, según las guías de nutrición, recordar las típicas pirámides de comida, un 50-60% de la energía de nuestra dieta deben ser carbohidratos, menos de un 30% grasas y solamente un 10-15% de proteínas).

Al cocerla y dejar enfriar del modo en el que te enseñamos en esta receta la polenta adquiere una consistencia similar a una tortilla, pero eres libre de darle la forma que tu quieras, haciendo que parezca una pizza o un simple pastelito individual.

¡Ah! Y lo mejor es que al ser una sémola de maíz es apta para celíacos, así que aquí tenéis otra alternativa libre de gluten, sabrosa y con infinidad de finalidades culinarias.

¡Atreveros a probarla y salir de la rutina de la pasta y el arroz! Y si alguno de vuestros amigos es extranjero, preguntarle si conoce la polenta, porque ya veréis el gran partido que se le puede sacar!

¡Qué aproveche y el calor sea leve!

Cris

Dificultad: principiantes atrevidos y listos para batallar

Tiempo: cocción de 15 minutos, enfriar durante 2h mínimo y montaje de 5-10 minutos.

Comensales: 4-6, depende de lo hambrientos que estén.

Ingredientes

  • 1 taza de polenta
  • 4 tazas de caldo (o agua y laurel)
  • Hierbas secas (albahaca, orégano y/o romero)
  • Sal
  • Pesto (ver receta más abajo)
  • Queso (de sabor no muy fuerte para evitar que domine por encima del pesto y tomates secos). Yo utilizo uno tierno de cabra.
  • Tomates secos

La polenta

  1. Pon a hervir el caldo. Si no tienes caldo y estás utilizando agua, ponla a hervir con sal y una hoja de laurel durante unos minutos para que coja el sabor, posteriormente retírala.
  2. Una vez ya tengas el caldo o agua “saborizada” hirviendo, añádele la polenta poco a poco, removiendo, para evitar que se formen grumitos, estos los dejamos para el cola-cao ;). Te recomiendo que si has utilizado agua en vez de caldo o simplemente quieres que tenga más sabor, le tires unas cuantas hierbas secas como orégano, albahaca y/o romero.
  3. Pon el fuego a potencia baja-media (5 en cocina de inducción) y ves removiendo para evitar que la polenta quede pegada en el fondo de la olla. ¡Ten mucho cuidado! La polenta espesa muy deprisa y cuando hierbe puede atacarte en forma de “esputo”, mejor que te pongas manga larga para preparar este plato, o tengas la tapa de la olla a modo de escudo (a mi me escupió y me salió una ampolla en la mano digna de ser nombrada).
  4. La polenta debe estar en el fuego entre 8-12 minutos, hasta que absorba el agua completamente.
  5. Cuando apagues el fuego y des por terminada la batalla contra “la masa amarilla que escupe”, espárcela en un molde si quieres hacer la forma de “tarta”, o ponla en una fuente cómoda para que adopte el grosor que deseas servir (yo lo hice de un grosor de unos 3 dedos.
  6. Ahora es momento de dejar enfriar. Si quieres comerlo no muy frío, tendrás suficiente con 2h con el aire corriente de la ventana. Si no es para ese mismo día o hace mucho calor, déjalo en el frigorífico cuando esté templado (o todo lo que tengas en la nevera se va a calentar).

Montaje:

a) “Tarta”

Pastel de polenta.

  1. Cuando la polenta ya haya cogido consistencia en el molde, esparce el pesto con la ayuda de una cuchara.
  2. Ralla el queso directamente sobre el pesto de la tartaleta, hasta que tengas la cantidad deseada.
  3. Decora con los tomates secos por encima y alguna hoja pequeña de albahaca.

Forma de tarta

 

 

b) Individual

  1. Ralla queso sobre un plato, de forma homogénea.
  2. Con un molde de aluminio de tu forma favorita (como estos), “corta” un trozo de la polenta que tenías enfriando en la fuente. A continuación coloca el “pastelito” encima del queso y ralla un poco más de éste por encima.
  3. Decora el plato con pesto y también un poco encima de la polenta para que se adhieran los tomates secos.
  4. Añade los tomates secos dejando volar tu imaginación, y para acabar decora con una hoja pequeña de albahaca.

Pastel de polenta

El pesto casero sin colesterol ni lactosa

El colesterol es exclusivamente de los animales, así que en este pesto hemos sustituido el queso por levadura de cerveza, que tiene un sabor fuerte, y te lo digo de verdad que mi padre (el amante del pesto), no se ha dado cuenta! Queda igual de rico y es más saludable y apto para muchos más hambrientos comensales. Si no encuentras levadura de cerveza o tienes parmesano en casa, puedes utilizarlo acabado de rallar, aunque en menor cantidad, ya que tiene un sabor más fuerte.

Pesto sin colesterol ni lactosa

Ingredientes

  • 1 taza de Albahaca fresca presionada (una caja de las que venden en el supermercado)
  • ¼ de taza piñones
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 cucharada (o media) de Zumo de limón
  • ½ o 1 gajo de ajo picado bien pequeñito (o puedes triturarlo con el minipimer)
  • ¼ de taza de Aceite de oliva virgen extra (o hasta que adquiera la textura)
  • 2 cucharadas de levadura de cerveza

Los ingredientes no son en cantidades exactas, puedes modificarlas según tu gusto, ya irás cogiéndole el truco. A mi, por ejemplo, me gusta poso el ajo, pero si a ti te gusta, añádele más, siempre recuerda sacarle el “corazón”, mi abuela dice que es lo que hace que se te repita (aunque sinceramente, a mi se me repite igual, yo lo hago y me acuerdo de ella).

Procedimiento

  1. En un recipiente para el “minipimer” o una batidora, añade las hojas de albahaca fresca y los piñones. *
  2. Cuando hayas obtenido una mezcla homogénea, añádele el zumo de limón, el ajo picado, la sal y la pimienta al gusto.
  3. A velocidad lenta, incorpora el aceite de oliva hasta que tengas la consistencia deseada.
  4. Añádele la levadura de cerveza y mezcla con una simple cuchara.
  5. Reservar en el frigorífico en un recipiente hermético de vidrio preferentemente.

* Si prefieres que no se noten los copos de levadura de cerveza, inclúyelos en este paso para que también se trituren. Si el ajo lo quieres bien triturado, también es el momento de añadirlo.

(Receta adaptada de Food52)

Pastel de Polenta con pesto sin colesterol ni lactosa
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